Nadha es en sáncrito "Sonido que sale de lo más profundo del ser". En otras palabras, expresión del alma. Este blog y el arte en cualquiera de sus formas para mí son eso, mi nadha personal.







martes, 7 de octubre de 2014

Viviendo con la bipolaridad. Dia mil.

No sé como ponerlo en palabras. Trato pero siento que nunca llego a especificar el sentimiento, que los textos dan solo una idea general, que quien lo lea creerá que entiende pero no entenderá de verdad, y eso es peor que cuando la gente no entiende nada de lo que te pasa, pero es consciente de eso.
No sé como sacarme las sensaciones sin estímulos, locas, devastadoras, conductoras a otra realidad, una que ustedes no van a entender, una a la que la gente normal no llega.
Siento que mi cuerpo es una cosa asquerosa. Siento que me quiero arrancar la piel, el cerebro, todo esto material. La personalidad también. Quiero que no quede nada de mí, las cosas que hice y pienso y la forma en que no me comporto normalmente y todo el conjunto que entre en el mí.
Hay momentos en los que no soporto estar en mí. Momentos en que me repelo, pero no me puedo salir de mi cuerpo, no me puedo escapar. Me miro las manos, las piernas, me recuerdo como soy y es como mirar una cucaracha que de repente se te posó en la mano: quiero correr, quiero desprenderme. Yo es un lugar en donde no quiero estar.
Hay días, como hoy, en los que no quiero estar en mí. En que soy el bicho de la Metamorfosis de Kafka. Seguir respirando y consciente se me hace insoportable. ¿Por qué me quieren? No lo soporto. Preferiría que no me quisieran, que me gritaran de frente, que dieran una cachetada y me dijeran que soy asquerosa e insoportable. No soporto la responsabilidad de que me quieran. Es más fácil que me odien, porque si me quieren o si me soportan, tengo algo que perder, tengo algo que arruinar. No me dejen tener algo que arruinar, por favor.
Ojalá me aplastaran contra el piso ahora, crrrrunch. No puedo respirar. No puedo parar de llorar. Me culpo por lo que siento y eso me hace llorar más. Quiero gritar que me ayuden pero sé que la gente que me ama-y no sé por qué me ama- no puede ayudarme. Lo más probable es que me hagan sentir peor sin quererlo.

Estoy del otro lado de algo, algo como el túnel de Sábato. La gente normal vive en otra frecuencia, detrás del vidrio. Yo vivo de este lado. Los puedo ver, pero eso no significa que sea como ellos. Yo siempre estoy del otro lado. Puedo disfrutar ver a la gente vivir pero no es esa mi vida. Cada tanto me olvido y cuando lo recuerdo, esa noción se me clava en el pecho y no puedo respirar del dolor.

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